Qué herramientas compraría primero para empezar a hacer mecánica en casa

Para empezar a hacer mecánica en casa no necesitas un taller lleno de herramientas.

Necesitas unas pocas que permitan hacer muchos trabajos, un lugar donde trabajar con cierta seguridad y asumir que algunas herramientas las comprarás solamente cuando aparezca el problema que las necesita.

De hecho, creo que intentar comprar todo antes de empezar es una de las formas más fáciles de gastar mucho dinero en cosas que quizá utilices una sola vez.

No necesitas comprar muchas herramientas. Necesitas comprar primero las que resuelven más problemas.

Coche desmontado en un garaje doméstico durante una reparación realizada con herramientas y medios básicos
A veces empiezas con las herramientas que tienes. Eso también sirve para descubrir cuáles necesitas de verdad.

Primero decidiría qué trabajo voy a hacer

No empezaría por una lista de productos. Empezaría por una operación concreta y comprobaría tres cosas: si dispongo de un lugar adecuado, si sé cómo hacerla y qué herramienta me falta. La lista de herramientas útiles para las incidencias de un coche viejo sirve para consultar funciones; aquí me interesa cuándo incorporarlas al equipo.

Un orden de adquisición según el trabajo

  • Sin levantar el coche: iluminación y herramientas manuales para operaciones accesibles cuyo procedimiento conozcas. Antes de comprar un juego, comprobaría las medidas y puntas del coche.
  • Trabajos que exigen elevarlo: espacio y suelo adecuados, gato compatible, apoyos y calzos. No pasaría a esta fase sin tener resuelto cómo sostenerlo con seguridad y los pares de apriete necesarios para volver a montar.
  • Comprobaciones eléctricas y diagnosis: multímetro y, si el coche lo permite, lector de diagnóstico. Los compraría para investigar un fallo, sin confundir un código con una pieza que hay que cambiar.
  • Trabajos específicos: útiles solo cuando el procedimiento los requiera. Antes compararía comprar, alquilar, pedir prestado o encargar esa operación.

Yo no empezaría comprando un enorme maletín de herramientas

Es tentador.

Abres una caja y tienes 150, 200 o 300 piezas.

Parece que acabas de comprar un taller entero.

Después empiezas a trabajar y descubres que utilizas continuamente una pequeña parte de todo aquello.

Y que precisamente la herramienta que necesitas para el siguiente trabajo no estaba incluida.

Primera fase: herramientas manuales que vas a utilizar

Empezaría por un buen juego de carraca y vasos

Probablemente sea el conjunto de herramientas que más veces vas a utilizar en un coche.

No hace falta empezar con todas las medidas y todos los formatos existentes.

Para trabajos normales, un juego razonablemente completo de vasos métricos cubre una enorme cantidad de operaciones.

Aquí sí intentaría evitar el producto extremadamente barato.

Una carraca que falla, un vaso que se abre o una herramienta con demasiada holgura puede convertir un tornillo sencillo en un problema bastante mayor.

Después compraría llaves combinadas

Hay lugares donde una carraca simplemente no entra.

Y hay tornillos en los que necesitas sujetar una tuerca por un lado mientras trabajas desde el otro.

Un juego de llaves fijas y de estrella sigue siendo básico incluso aunque tengas un buen maletín de vasos.

Destornilladores, pero no veinte

Plano y Phillips en varios tamaños razonables.

Con eso puedes empezar.

Más adelante aparecerán Torx, Allen y otros formatos, especialmente dependiendo del coche.

Pero no necesitas comprar cada punta existente en el mercado antes de haber quitado el primer tornillo.

Unos buenos alicates resuelven muchas cosas

Alicates universales.

Alicates de punta.

Y unos de corte.

Con esas tres herramientas puedes solucionar abrazaderas, cables, clips y pequeñas reparaciones que aparecen constantemente.

Segunda fase: preparar el equipo antes de elevar el coche

El gato no es una compra aislada

En cuanto quieres trabajar debajo del coche, cambiar ruedas, revisar frenos o acceder a determinadas piezas, necesitas levantarlo.

Un gato hidráulico decente hace el trabajo muchísimo más cómodo.

Pero hay algo todavía más importante.

Las borriquetas no son opcionales

Nunca confiaría mi cuerpo únicamente a un gato hidráulico.

El gato sirve para levantar.

Las borriquetas sirven para mantener el coche apoyado de forma segura mientras trabajas.

Hay herramientas que compras para trabajar mejor. Y hay otras que compras para poder trabajar con seguridad. Las segundas van primero.

También compraría calzos para las ruedas

Cuestan poco, ocupan prácticamente nada y añaden otra medida de seguridad cuando el coche está levantado.

Es una de esas compras pequeñas que tiene mucho más sentido que algunas herramientas espectaculares que utilizarás dos veces.

Una buena llave de ruedas

Parece demasiado básica hasta que intentas aflojar una rueda que alguien apretó como si no tuviera que volver a desmontarse nunca.

Una barra adecuada proporciona mucho más control que la pequeña llave incluida normalmente con el coche.

La dinamométrica, antes del trabajo que exige un par concreto

No sería necesariamente mi primera compra.

Pero en cuanto empieces a hacer trabajos con pares de apriete importantes, sí la incorporaría.

Especialmente para ruedas y determinados componentes mecánicos.

Apretar todo “a ojo” puede funcionar muchas veces.

Hasta que deja de hacerlo.

Una linterna que deje las manos libres

Parece una tontería.

Hasta que intentas sujetar una linterna, una llave y una pieza al mismo tiempo.

Una frontal o una lámpara de trabajo probablemente termine utilizándose mucho más que bastantes herramientas caras.

Tercera fase: comprobar y diagnosticar

El multímetro

Los problemas de un coche no siempre se solucionan con una llave.

Baterías.

Fusibles.

Continuidad.

Alimentaciones.

Sensores.

Un multímetro básico permite empezar a entender qué está ocurriendo antes de cambiar piezas al azar.

Eso puede ahorrar bastante más dinero que la propia herramienta

Cambiar piezas sin diagnosticar es una forma sorprendentemente eficaz de gastar dinero.

Compras una.

El problema continúa.

Compras otra.

Y terminas descubriendo que el fallo estaba en otro sitio.

Una herramienta de diagnóstico, aunque sea sencilla, empieza a cambiar esa forma de trabajar.

Un lector OBD también puede tener mucho sentido

Si trabajas con coches que disponen de diagnóstico electrónico, un lector sencillo puede darte información muy útil.

No sustituye saber diagnosticar.

Un código de avería tampoco significa automáticamente que debas sustituir la pieza cuyo nombre aparece en pantalla.

Pero proporciona un punto desde el que empezar.

El arrancador portátil estaría bastante arriba en mi lista

Especialmente si tienes coches que pasan tiempo parados.

No es exactamente una herramienta de mecánica, pero puede ahorrarte cables, otro vehículo y bastante tiempo.

Es además una de esas cosas que puedes llevar siempre en el coche.

Cuarta fase: útiles para una operación concreta

Extractores.

Compresores de muelles.

Útiles de distribución.

Prensas.

Herramientas para determinados motores.

Todas pueden ser necesarias.

Pero no tienen por qué estar en tu primera lista de compras.

El coche te irá diciendo qué comprar

Esa ha sido probablemente una de las mejores formas de construir poco a poco un conjunto de herramientas.

Aparece un trabajo.

Necesitas algo que no tienes.

Lo compras.

Y desde ese momento esa herramienta queda disponible para los siguientes coches.

Así cada herramienta tiene una razón para estar allí

En lugar de comprar pensando en todo lo que quizá puedas necesitar algún día, compras para resolver problemas que realmente existen.

Es el mismo criterio que intento aplicar a muchas otras cosas.

Comprar por necesidad en lugar de comprar por posibilidad.

Una radial termina apareciendo antes o después

Cuando empiezas a trabajar con coches viejos, descubres rápidamente que algunos tornillos han decidido no colaborar.

Óxido.

Piezas deformadas.

Soportes que hay que modificar.

Una radial abre muchas posibilidades.

También aumenta bastante las posibilidades de hacer una barbaridad si no sabes lo que estás haciendo.

Con las herramientas eléctricas subiría el nivel de precaución

Gafas.

Guantes cuando corresponda.

Protección auditiva.

Espacio despejado.

Y entender qué puede ocurrir antes de pulsar el interruptor.

Comprar la herramienta no incluye automáticamente saber utilizarla.

Lo mismo ocurre con un compresor

Puede ser fantástico.

Pero no lo compraría necesariamente para empezar.

Dependerá de los trabajos que realmente quieras hacer.

Si acaba siendo necesario, llegará su momento.

Hay una herramienta que muchas veces olvidamos: espacio

Poder abrir las puertas.

Poder levantar el coche.

Dejar una pieza desmontada durante varios días.

Tener iluminación.

Guardar herramientas.

Y poder trabajar sin desmontar medio garaje cada vez que quieres tocar el coche.

Todo eso también condiciona qué trabajos puedes hacer.

La foto de este artículo es un buen ejemplo

Ahí estaba intentando enderezar el frente de un coche sin disponer de una bancada ni de los medios de un taller de carrocería.

Cuando haces cosas así empiezas a entender muy rápido qué puedes solucionar con ingenio y herramientas básicas.

Pero también empiezas a descubrir dónde están los límites.

Aprender a hacer mecánica en casa también consiste en aprender qué puedes hacer tú y qué trabajo necesita medios que no tienes.

No todo merece comprar una herramienta

Si necesitas una herramienta de 300 euros para realizar una operación que probablemente harás una vez, quizá llevar esa parte del trabajo a un profesional tenga más sentido.

O quizá puedas alquilarla.

O pedirla prestada.

Tener un taller en casa no debería convertirse en la obligación de poseer todas las herramientas existentes.

También evitaría comprar demasiado barato

No porque necesites herramienta profesional para todo.

Sino porque algunas herramientas reciben esfuerzos importantes.

Una herramienta mala puede romperse.

Puede dañar el tornillo.

Puede hacerte daño.

O simplemente obligarte a comprar otra después.

Pero tampoco necesitas la mejor marca para empezar

Entre la herramienta desechable y el equipamiento profesional existe un enorme espacio intermedio.

Para alguien que trabaja en sus propios coches, ahí suele estar la compra razonable.

Yo compraría por fases

Primero, herramientas manuales básicas.

Después, todo lo necesario para levantar y asegurar correctamente el coche.

Luego, iluminación y diagnóstico.

Y finalmente, herramientas específicas según los trabajos que realmente aparezcan.

Con el tiempo acabarás teniendo muchas más

Es prácticamente inevitable si mantienes coches durante años.

Pero entonces cada llave, extractor, útil o máquina tendrá detrás algún problema que obligó a comprarla.

Y probablemente una historia.

Ya tengo otra lista para las herramientas que merece la pena tener

Si lo que buscas no es el orden de compra, sino una lista más amplia de cosas útiles, puedes ver las herramientas básicas que merece la pena tener si tienes un coche viejo .

Los dos enfoques son diferentes.

Una cosa es qué resulta útil tener.

Otra bastante distinta es qué compraría primero si hoy tuviera que empezar otra vez.

Y hay una última herramienta que no puedes comprar

Criterio.

Saber cuándo continuar.

Saber cuándo parar.

Saber cuándo buscar información.

Y saber cuándo un trabajo ha superado los medios de los que dispones.

Eso se aprende precisamente haciendo cosas.

Y equivocándote algunas veces.

No montaría un taller antes de empezar a hacer mecánica.

Empezaría con pocas herramientas, resolvería problemas y dejaría que cada coche me enseñara cuál necesito comprar después.

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