Durante mucho tiempo pensé que tener más coches era, simplemente, tener más posibilidades. Más proyectos, más opciones, más cosas que disfrutar. Con el tiempo he empezado a verlo de otra manera.
Llegó un momento en que tener más coches dejó de hacerme sentir que tenía más. Empezó a hacerme sentir que tenía demasiadas cosas pendientes.
Tener más no siempre significa disfrutar más. A veces significa mantener más, reparar más, organizar más y pensar más.
El problema no es comprar el coche
Comprar un coche barato puede ser relativamente sencillo. Sobre todo si te gustan los coches viejos y sabes buscar oportunidades.
El problema empieza después.
Seguro, ITV, mantenimiento, averías, piezas, neumáticos, batería, espacio, desplazamientos y tiempo.
Y cuando tienes varios coches que necesitan atención al mismo tiempo, lo que parecía una colección de oportunidades empieza a convertirse en una lista interminable de pequeñas obligaciones.
Ya hablé de esto en cuánto cuesta realmente tener varios coches . El coste económico existe, pero no es el único.
También existe un coste mental
Un coche parado no desaparece de tu cabeza.
Sabes que hay que arrancarlo. Que la batería se puede descargar. Que tiene una pieza pendiente. Que debería pasar ITV. Que llevas meses diciendo que vas a terminarlo.
Cada uno ocupa un pequeño espacio mental.
Cuando tienes pocos proyectos abiertos, ese espacio puede ser divertido. Cuando tienes demasiados, empieza a parecerse más a una deuda pendiente contigo mismo.
Un proyecto que ilusiona suma. Diez proyectos pendientes pueden terminar restando.
He comprado coches porque parecían oportunidades
Y muchas veces lo eran.
Un coche barato, una unidad interesante, un modelo que siempre me había gustado, una base que parecía perfecta para hacer algo diferente.
El problema es que una buena oportunidad de compra no siempre es una buena decisión.
Ya lo conté en el verdadero coste de comprar un coche barato . El precio de compra es solo la primera cifra de una historia bastante más larga.
Con los años también he aprendido que no todos los proyectos merecen ser terminados. A veces vender, abandonar o simplificar es mejor que seguir metiendo tiempo y dinero únicamente porque ya has empezado.
Ahora valoro mucho más el estado
Antes podía mirar un coche bastante deteriorado y pensar: “esto se arregla”.
Y probablemente fuera verdad.
Pero que algo pueda arreglarse no significa que yo quiera dedicar mis próximos seis meses a arreglarlo.
Hoy me atrae mucho más una unidad que pueda utilizar desde el principio, aunque cueste más dinero.
Esto también cambia completamente las cuentas. Por eso tiene sentido comparar comprar un coche para restaurar o comprarlo terminado .
Cuando valoras tu tiempo, una unidad más cara puede terminar siendo bastante más barata.
Quiero coches que pueda utilizar
Esta es quizá la diferencia más importante.
Ya no me interesa tanto poder decir que tengo muchos coches. Me interesa poder coger cualquiera de los que tengo y disfrutarlo.
Que arranque. Que tenga ITV. Que esté razonablemente mantenido. Que no necesite una lista de veinte cosas antes de poder salir con él.
Evidentemente seguiré teniendo algún proyecto. Parte de la gracia de los coches viejos está precisamente en hacer cosas con ellos.
Pero quiero que el proyecto sea la excepción, no que toda la flota sea un proyecto.
Prefiero cuatro coches que disfruto a diez coches que estoy esperando poder disfrutar.
Menos coches también significa poder cuidarlos mejor
El mismo presupuesto repartido entre muchos vehículos se diluye.
Si reduces cantidad, puedes dedicar más dinero a mantenimiento, mejores neumáticos, solucionar pequeños fallos antes de que se conviertan en grandes y mantener cada coche en mejor estado.
También puedes elegir mejor.
En lugar de comprar simplemente porque algo está barato, puedes esperar a que aparezca exactamente la unidad que quieres.
Ese cambio me parece importante porque convierte la compra en una decisión mucho menos impulsiva.
No significa que haya dejado de gustarme comprar coches
Sería mentira.
Me sigue gustando encontrar coches interesantes. Me sigue entreteniendo mirar anuncios. Y probablemente vuelva a comprar cosas que no necesito.
La diferencia es que ahora intento hacerme una pregunta antes:
¿Quiero este coche o simplemente me gusta la oportunidad de comprarlo?
No es exactamente lo mismo.
Y esa pregunta evita bastantes decisiones que, unos años atrás, probablemente habría tomado sin pensarlo demasiado.
Simplificar también es avanzar
Existe una tendencia a pensar que crecer significa acumular.
Más coches. Más proyectos. Más herramientas. Más cosas.
Yo cada vez estoy más convencido de que llega un momento en el que crecer consiste precisamente en elegir qué merece quedarse.
Ya escribí algo parecido hablando de por qué tener demasiadas cosas termina costando más que dinero .
Con los coches ocurre exactamente lo mismo.
No quiero dejar de tener coches viejos ni proyectos. Quiero tener los suficientes para seguir disfrutándolos sin que terminen organizando ellos mi tiempo.
Tener menos no me parece tener menos patrimonio ni menos afición. Cada vez me parece más una forma de elegir mejor.