Los accesorios baratos que realmente utilizo en mis coches

Hay accesorios para coche que compras convencido de que van a ser imprescindibles y terminan años en una guantera sin volver a tocarse.

Y hay otros que cuestan poco, ocupan poco y acaban utilizándose constantemente.

Con los años he dejado de valorar tanto los accesorios llamativos y me fijo mucho más en una cosa bastante sencilla: si realmente me resuelven un problema.

Un buen accesorio no tiene que ser caro. Tiene que estar ahí cuando hace falta.

Accesorios y herramientas sencillas para llevar en el coche
Muchas veces lo más útil no es lo más sofisticado, sino lo que termina utilizándose de verdad.

Lo que me resulta útil durante el uso normal

Aquí separo comodidad, limpieza y pequeñas tareas de mantenimiento del material para una avería o una espera. El kit de contingencia que llevaría en el coche tiene otra función y no necesito repetir aquí toda esa preparación.

No es una comparativa de marcas ni una lista de precios actuales. Es el criterio con el que decido si un accesorio merece quedarse: que lo use, que no complique el coche y que no estorbe cuando no hace falta.

Un soporte de móvil

Probablemente sea uno de los accesorios que más utilizo en el día a día.

Navegación, llamadas manos libres o simplemente tener el teléfono colocado en un sitio visible y estable.

Aquí he aprendido algo bastante simple: prefiero un soporte sencillo que funcione bien a uno lleno de mecanismos que termina aflojándose.

El mejor es el que colocas una vez y después te olvidas de él.

Cables de carga

Otra cosa aburrida hasta que la necesitas.

Un cable dedicado al coche evita estar moviendo constantemente el mismo cargador entre casa, mochila y vehículo.

Es una compra pequeña, pero precisamente este tipo de cosas son las que hacen el uso diario más cómodo.

Si tienes varios vehículos, tampoco hace falta equiparlos todos como una tienda de electrónica.

Basta con cubrir lo que realmente utilizas.

Una bayeta de microfibra

Probablemente sea el elemento menos emocionante de toda la lista.

Y seguramente uno de los que más veces termina utilizándose.

Limpiar un cristal, quitar polvo del interior, secar algo, limpiar una pequeña mancha o simplemente tener algo a mano para no utilizar cualquier trapo.

Barata, pequeña y útil.

Difícil pedir mucho más.

Un compresor pequeño

Otra cosa que me parece mucho más útil de lo que parece.

No sustituye revisar correctamente los neumáticos, pero permite corregir una presión baja sin tener que buscar una gasolinera o seguir circulando con una rueda claramente por debajo de presión.

En coches que utilizas poco resulta especialmente práctico.

Si un vehículo ha estado varias semanas parado, poder comprobar y ajustar las presiones antes de salir da bastante tranquilidad.

Muchas averías pequeñas se convierten en problemas grandes simplemente porque no tienes cómo resolverlas cuando aparecen.

Un manómetro de presión

Aunque algunos compresores ya lo incorporan, un manómetro pequeño sigue siendo una herramienta sencilla y barata.

No ocupa prácticamente nada y permite comprobar presiones rápidamente.

Con varios coches, además, es una de esas pequeñas tareas de mantenimiento que se repiten constantemente.

Y controlar las presiones cuesta bastante menos que desgastar mal unos neumáticos.

Una linterna

Parece demasiado obvio hasta que tienes una avería de noche.

Sí, el móvil tiene linterna.

Pero intentar sujetar el teléfono mientras miras dentro del vano motor, buscas algo debajo del asiento o cambias una rueda no es especialmente cómodo.

Una linterna pequeña, recargable y que puedas dejar dentro del coche es uno de los accesorios más sencillos que puedes llevar.

Si además tiene algún sistema para sujetarla o dejar las manos libres, mejor todavía.

Guantes

Un par de guantes baratos puede parecer una tontería hasta que necesitas tocar una rueda, mirar algo debajo del coche o manipular alguna pieza llena de grasa.

No hablo necesariamente de guantes profesionales de taller.

Simplemente algo que puedas utilizar en una situación incómoda sin terminar con las manos negras antes de continuar el día.

Una pequeña herramienta multiusos

No sustituye una caja de herramientas.

Y tampoco intentaría reparar un coche entero con ella.

Pero para apretar algo sencillo, cortar una brida, sujetar una pieza o solucionar alguna pequeña incidencia puede ser suficiente.

En el coche prefiero herramientas pequeñas que realmente pueda llevar siempre antes que una colección enorme que se quede en casa.

De hecho, ya hablé de qué herramientas considero más importantes para empezar a trabajar en mecánica en qué herramientas compraría primero para hacer mecánica en casa .

Las cosas que tienen una función de reserva

También conservo material que no necesita usarse cada día para tener sentido: arrancador, bridas, cinta aislante y fusibles. Su función es ayudar ante una incidencia; en qué llevo siempre en el coche desarrollo esa parte.

Con el arrancador importa más que sea adecuado al motor y esté cargado que elegir el más grande. Con los fusibles, que correspondan al circuito: no los utilizaría para ocultar una avería que sigue apareciendo. Bridas y cinta pueden ayudar con algo provisional; no sustituyen una reparación correcta.

No hace falta llevar medio taller encima

Aquí está la parte importante.

Tener accesorios útiles no significa llenar el maletero de cosas preparándote para una expedición por el desierto.

La mayoría de las averías serias no las vas a solucionar en el arcén con cuatro herramientas.

El objetivo es resolver pequeñas incidencias o poder continuar hasta un lugar donde reparar el problema correctamente.

Llevar herramientas útiles es práctico. Llevar cosas que nunca utilizas simplemente convierte el maletero en otro trastero.

Lo barato también puede salir caro

Que un accesorio sea barato no significa que tenga sentido comprar cualquiera.

Hay productos donde una calidad mínima importa.

Un arrancador que no entrega la potencia anunciada, un compresor que se rompe después de tres usos o un soporte de móvil que se cae constantemente no son buenas compras aunque hayan costado poco.

Es exactamente la misma lógica que aplico a otras compras: no busco necesariamente lo más barato. Busco lo suficientemente bueno para la función que necesito.

Esa diferencia también está detrás de las cosas que he dejado de comprar después de los 40 .

Comprar después de necesitarlo

Cada vez intento seguir una regla bastante simple.

Si una situación concreta me hace echar de menos algo varias veces, probablemente tenga sentido comprarlo.

Si únicamente imagino que quizá algún día podría necesitarlo, normalmente espero.

Ese criterio evita bastantes accesorios que parecían imprescindibles durante los cinco minutos que duró la oferta.

Primero aparece el problema. Después compro la herramienta. No al revés.

Lo que realmente utilizo acaba siendo bastante sencillo

Después de probar, comprar y acumular bastantes cosas, la lista que realmente merece quedarse termina siendo mucho más corta de lo esperado.

Un arrancador. Un compresor. Una linterna. Algunas herramientas pequeñas. Fusibles. Bridas. Cinta. Guantes. Un soporte para el móvil. Un cable de carga.

Nada especialmente sofisticado.

Pero precisamente por eso funciona.

Con los coches he aprendido que estar preparado no significa llevar todo lo que existe. Significa tener a mano unas pocas cosas que ya sabes que terminan haciendo falta.

Y casi siempre esas cosas cuestan bastante menos que el problema que te ayudan a evitar.

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